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Rubén Pontoriero, de familia de agricultores a estrella del derecho penal

La historia de uno de los abogados más importantes de San Juan. Su crianza en una familia tradicional, los casos resonantes que manejó y cómo es defender a un gigante de la minería. Reviví la entrevista a fondo con Paren las Rotativas.
lunes, 11 de octubre de 2021 · 21:02

"Sos cura o sos abogado". Esa fue la frase que vino de su abuelo y lo marcó para siempre. De familia tradicional, vinculada a la industria vitivinícola y sin antecedentes en la ciencia jurídica, se inclinó por la abogacía para carrera y forma de vida. Fue gracias a aquella frase que Rubén Pontoriero llegó a la universidad pública, se graduó y se transformó en uno de los letrados más importantes de San Juan, protagonista de grandes casos y defensor de poderosas empresas. 

"No sé cómo llegué acá... Me dediqué a la profesión con alma y vida. En mi familia no había nada de abogados. Mis padres eran agricultores, tenían la mano llena de tierra. Un abuelo mío era muy charlatán y me decía ´o sos cura o sos abogado´. No comulgaba el celibato y me dediqué a la abogacía", contó sobre el origen de su actual profesión en una entrevista con Paren las Rotativas (Canal 13 San Juan). 

Sus estudios arrancaron en la Escuela Benardino Rivadavia, donde cursó la Primaria, y continuaron en el glorioso Colegio Nacional Pablo Cabrera, cuando solo era para varones. En el año 1975 ingresó a la Universidad Católica de Cuyo, la que pronto terminó abandonando por su incontrolable rebeldía. "No pude ingresar, terminé perdiendo el año. La rebeldía la pagué caro", confiesa. A los pocos meses armó las valijas y se mudó a la provincia de Santa Fe.

Con un grupo de amigos se inscribió en la Universidad Nacional del Litoral, en medio de una época marcada por la violencia política y la represión. El Golpe de Estado que inició en 1976 y presidió la dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (PRN), que dejó 22 mil muertos y desaparecidos, lo agarró cuando recién había ingresado al establecimiento educativo. 
"Era tremendo estudiar en los años ´70. El primer ingreso a la Facultad de Derecho fue por una puerta por la que apenas podíamos pasar. Allí estaban en fila los militares, todos bastones. Nos revisaban, pero más que revisarnos, nos golpeaban. Esa era la forma de persuadirnos para que no estudiáramos. Ese fue mi primer día de clases", comentó Pontoriero. 

 

 

Ya recibido regresó a San Juan para dedicarse de lleno a la profesión y a otras de sus pasiones, la política. Empezó a trabajar con el Radicalismo, al que llegó por su admiración por Raúl Alfonsín. "Era un liderazgo fuerte. La pelea nuestra era volver a la democracia, era un sueño. En esa época la militancia era de fe y de pasión, no era militancia rentada, nadie esperaba sacar nada de la política. Nosotros queríamos que la democracia volviera. Uno se acostaba soñando con cómo iba a ser la vida después", contó. 

En medio de su militancia, el reconocido abogado integró el grupo de jóvenes abogados que formó parte de la Convención Constituyente que sancionó la Constitución Provincial de 1986. "El Bloquismo, no sé por qué razón, propone modificar la Constitución y propone un sistema mixto y extraño. Creían que iban a ganar, entonces propusieron 30 convencionales constituyentes, 20 por la mayoría y 10 por el sistema proporcional. Ganó el radicalismo. Los que entramos del seis para atrás éramos relleno. Entonces dijeron ´quién quiere ser convencional´ y ahí estábamos nosotros", señaló. 

Sobre la Constitución, Pontoriero aseguró que se trató de un concepto anticorporativista, que entendía que se gobernaba para todos y no para un sector. De aquel año a la actual se modificó apenas una enmienda, la que permite que un gobernador sea reelecto.

Sus años en el Radicalismo duraron poco. La elección de Carlos Saúl Menem como presidente de Argentina le hicieron patear el tablero. Fue un día en el que viajaba de Buenos Aires a San Juan y se topó con una pared que promocionaba al exsenador riojano como candidato para 1989: "No lo consideraba con chances de llevar, después de Alfonsín, que cautivó a toda una generación. Vi eso y dije ´a quién se le ocurre que pueda ser presidente´. Cuando lo fue, pensé que yo no sabía nada de política y que debía dedicarme a otra cosa". 

Protagonista de grandes casos

Tras un paso fugaz por la política, Pontoriero se dedicó a fondo al derecho penal y derecho corporativo, este último, su gran desafío. Confesó que estar detrás de un gigante mundial de la minería como Barrick no fue sencillo, sobre todo por la mirada del sanjuanino. "Teníamos que pelear con el rumor, era difícil. Te sentabas en un bar y decían ´han bajado tres muertos de Veladero´. Entonces la empresa me planteaba esos problemas y yo no podía pelear contra el rumor, necesitábamos que alguien lo publique. Cuando eso pasó, tuvimos derecho a réplica y empezamos a trabajar", señaló. 

El reconocido abogado aseguró que la industria minera fue un verdadero impacto para San Juan, también para todo el país. De ahí también surgieron otros conflictos con provincias y funcionarios antimineros. "Hemos sufrido persecuciones muy fuertes las empresas por parte de jueces de Comodoro Py. No entienden nada de minería, plantean cosas que le dicen en la oreja sin ningún tipo de fundamentos. Un juez mandó a hacer análisis a los habitantes de Jáchal porque pensaban que tenían mercurio. En qué pensaba ese hombre, en qué momento se le ocurrió firmar semejante resolución", apuntó. 

Pontoriero también fue muy requerido en causas penales. Fue partícipe de uno de los primeros juicios orales y públicos, el crimen de un bodeguero a manos de otro bodeguero. Después fue querellante en el caso de María Rosa Pacheco, la psicóloga sanjuanina que desapareció en 1996 y tres años después fue oficializada su muerte tras el hallazgo de su cráneo. Se trató de uno de los crímenes más enigmáticos de San Juan, que sigue impune.

Crítica al sistema de Flagrancia

El abogado sanjuanino sostuvo que en la justicia penal es una materia pendiente del sistema republicano en Argentina y en San Juan. En este contexto, citó una frase del filósofo griego Platón: No hay peor injusticia que la justicia simulada. "No se logra darle la real satisfacción a la víctima ni darle un sistema que sea imparcial y seguro para quien es juzgado. Soy muy duro con el proceso de Flagrancia. Es un sistema administrativo de imposición de condena, que no da la posibilidad a la defensa y es injusto".